Por Sergio Camarillo
En esta segunda parte de tres, leerás sobre como una mala actitud hace que dieciocho horas de filmación parezcan treinta y seis.
El llamado era a las 7 de la mañana en la locación, así que tendríamos que estar a las 6 en el lobby del hotel, por esa razón marqué al conmutador del Sevilla Palace para solicitarles me despertaran a las 5:30, escucho del otro lado de la línea; "por supuesto Sr. Peña"… ¿Señor Peña? ¿Cuál señor Peña?, “¡ma pos´hora!” ahora resulta que soy el Sr. Peña, pues quien sabe, igual y en esta ciudad les da por cambiar tu apelativo…en fin, a tratar de dormir porque mañana había que madrugar. Y será un día largo.
No, no puedo dormir, me levanto y escribo un poco para desocupar la mente. Veo al Dr. House, un par de programas y al fin encuentro el discurso de uno de nuestros amados políticos, tres minutos de discurso y zzzzzz. Bueno, al menos sirven para algo estos tipejos.
Suena el despertador telefónico, una amable señorita me avisa que ya es hora, me levanto abro mi maleta y busco el cepillo de dientes, ¡chin!se me quedó en la casa, bueno; aquí deben de tener, busco el papelito donde dice ¡tenemos pasta y cepillo de dientes gratis para usted…! No, no estaba ese dichoso papelito, así que llamo a recepción y de inmediato me lo consiguen, “son cincuenta pesos, Señor Peña” (y dale con el mentado Sr. Peña) no se me hace caro ya que fue un servicio muy rápido y efectivo. Pago con un billete grande de cambio me dan dos medianos y el más chico es de 50, “dimodo manito” me dije, a dar propina. Cierro la puerta sobándome el codo. Esto fue porque me pegué, no piensen mal.
Un baño, una “shineada” a los dientes y a esperar que pasen por nosotros. Llego al lobby, y cinco minutos después llega el buen Charly, mi compañero de viaje, medio dormidos platicamos unos pocos minutos y de rato llega el MAO. Hace frío, está lloviendo y el pronóstico es que empeoraría en el transcurso del día. Nos dirigimos por Reforma hacia Toluca, pasamos por Las Lomas, por Santa Fe, y agarramos la salida a Toluca, 40 minutos más adelante llegamos a Acopilco, muy cerca del desierto de Los Leones; que ni es desierto, ni tiene leones, pero así es la cosa. Ya en la locación, estaba lloviendo ligero pero contínuo, dimos una visita a los lugares donde emplazaría la cámara, todo está ya en orden y listo para filmar. Llega el cliente y lo invitamos a desayunar, al terminar nos indicaron donde deberíamos estar, una gran mesa con un “video assist”, para checar las tomas. En punto de las ocho da inicio la primera toma, todo era paz y cordialidad, un equipo de más de sesenta personas invadimos una hermosa casa, para filmar la historia de una niña que grababa un comercial.
Todos de buen ánimo, todos participan, todo es; “sí señor, sí señor”; una a una las tomas interiores van surgiendo frente a nosotros,la lluvia parece estar dispuesta para “aguadarnos” las tomas exteriores, mientras algunos filman otros están en la foto fija, esto es una buena idea ya que se aprovechan los modelos, maquillaje y vestuario en una solo llamado; la idea es tomar 16 fotos, el director intenta hacer una de las tomas exteriores, la lluvia nos dice que no nos dejará; en ese momento MAO llama al productor y le pide que entierre un cuchillo en el jardín para que la lluvia se detenga, todos nos reímos con el señor productor, que además de aguantar un par de bromas relacionadas con “los puñales” regresó con un machete y se dispuso a enterrarlo en el jardín. Por cierto, tengo una fotografía para demostrar este hecho, ya que después de comida, la lluvia cesó y de 5 en adelante no volvió a llover, será suerte, brujería no se- no creo en eso-pero esta oportunidad no la dejamos pasar, el proyecto avanza, “prevenidos, corre video, corre audio, corre cámara… acción” cada que terminaba una toma el director nos visitaba y nos preguntaba “¿Todos felices?”... Sí, contestábamos o dábamos una pequeña sugerencia para acentuar alguna idea, el tiempo avanzó, se inician las quinielas para tratar de adivina la hora en la que terminaríamos, yo aprovechaba las pausas de los actores para tomarles foto fija, (bueno yo no las tomaba, no sólo dirigía al fotógrafo) poco a poco la gente de la producción se empieza a molestar porque les tomé prestado a los modelos, en un momento me siento mal pero de repente me acuerdo; pero si yo soy el cliente y necesito que lo filmado y la foto fija salga bien, así que vuelo a solicitar a una modelo me permita una toma fija, apenas la encuadramos llegó Lola, -no es su nombre verdadero, la llamaré así para no quemar a Lola-, de fea forma me indica que necesito regresarle a la modelo, yo obedezco y me voy a sentar frente al video assist. No fue por temor, es que soy un caballero muy miedoso.
Al llegar les comento la actitud de Lola y “sorpresa” también a los clientes les había contestado mal, el asunto fue que como la agencia y el cliente teníamos audífonos, podíamos escuchar las risas fingidas de Lola y sus comentarios sarcásticos -dejaron un micrófono abierto, para su mala fortuna- .En fin, cada cambio o sugerencia de parte del cliente o de la agencia parecía molestar a Lola. Aún faltaban 5 tomas para terminar, subo y me siento junto al director y trato de hacer llegar mis ideas a la persona indicada, lo noto cansado y molesto; al parecer algunas cosas que solicitó no estaban listas (los de arte, ya sabes). Empiezo a desquitar mi boleto de avión, platico con el director sobre algunas ideas de cómo resolver las últimas tomas, platico con el cliente para simplificar las tomas faltantes y aceleramos el proceso, el cliente está de acuerdo. Participo más activamente y recibo sólo comentarios sarcásticos de parte de Lola, pero en cambio mis ideas empiezan a caminar en la producción; en la última hora y media sacamos 4 tomas, pasan de las doce de la noche, nos falta una toma, ya tenemos 29 viñetas y más de 300 fotos fijas, a las 12:15 nos visita MAO, con mucho respeto nos pide un favor, vamos a dejar la última toma, nuestra pequeña actriz, se quedó dormida, el cliente toma la palabra, al fin han sido casi 18 horas continuas de filmación. OK, vamos a dejarla, ya vi el 99.9 de las tomas y estamos satisfechos, hasta aquí todo esta muy bien realizado, la última toma no es tan importante podemos prescindir de ella.
“Wrap it up”… la gente aplaude, nosotros y el cliente salimos de la locación y un ejército de hombres y mujeres empiezan a cargar y desarmar todo el equipo. El camino al hotel estuvo muy callado, apenas uno o dos comentarios, en el hotel, abro el servibar, tomo una Coca Zero y un Crunch, prendo la tele y me pongo a escribir. Sí, el artículo que estás terminando de leer, mañana en la tarde voy a la corrección de color, mañana les platico como me fue. Ya es tarde y mi cuerpo quiere dormir…
Sergio Camarillo
Con experiencia de más de veinte años en la publicidad, Sergio ha colaborado en varias agencias y casas productoras de Monterrey tales como Creatividad Efectiva y Sr.Smith, manejando cuentas como CCM, Vitromex, Ternium, BAT, Grupo Cementos Chihuahua, Nic.MX, Gilsa, Sigma Alimentos, Las Alitas, Cinsa, Aerolitoral y LTH entre otras. Actualmente se desempeña como Creativo Senior y Líder de Proyectos en Sr.Smith.





